
Gracias a Mafalda, a Quino, a su nieto.
Gracias a las Palabras Viscerales y los cuentos de la Alhambra;
a Calamaro, Arjona y Extremoduro;
a la luz natural, a los días de fiesta, a las madrugadas.
Gracias a Martín Fierro, a Lope de Vega, a Cortázar, a Bécquer.
Gracias al carnaval, a los disfraces y las comidas;
gracias a la Maga, a Harry, a Rodrigo,
a Catalina, a Granada, a Ostende, a Bruselas.
Gracias al azar, a la casualidad, o si quieres, llámalo destino.