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viernes, 28 de noviembre de 2008

Capítulo 7


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Julio Cortázar

Rayuela

lunes, 24 de noviembre de 2008


Quien no sabe perder, no debería jugar.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Melancolía barata



Noviembre huele a lluvia,
a cafeterías calientes y a monotonía.
Huele a lágrimas, a patios de colegio,
a miedo y a distancia.
Noviembre huele a nuevo y huele a viejo;
noviembre huele a calles húmedas,
a libros, chocolate y catedrales;
huele a museos, a tardes en un banco;
huele a ginebra y besos de tornillo,
huele a recuerdos felices, a infancia,
a cine y a viejos amigos.
Noviembre huele a desamor,
a canciones tristes y castañas quemadas.
Huele a no te vayas,
huele a no me olvides.
Huele a ausencia y soledad.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Ni te imaginas


Me persigues con tu triste sonrisa y tu mirada azul.
A veces me abrazas, y entonces nada de esto ha pasado, y todo vuelve a ser como antes.
A veces finjo que no puedo perdonarte, pero las lágrimas acaban empañando mi orgullo.
Otras veces lloramos, hablamos, reímos, nos abrazamos... y recordamos.
Hay días que volvemos a vivir lo vivido, porque el tiempo no ha pasado, y sigue siendo ayer...
Pero todo desaparece en cuanto abro los ojos.
Y otra vez las miradas de reojo, otra vez silencio, otra vez ese estúpido orgullo.
Otra vez indiferencia.

[Ahora que por fin habías salido de mi vida no soy capaz de hacer que salgas de mis sueños.]

sábado, 18 de octubre de 2008


Aún sigo creyendo en los finales felices...

lunes, 6 de octubre de 2008


Posiblemente no lo recuerdes.
Ha pasado mucho tiempo ya.
Pero una vez,
justo cuando más lo necesitaba,
me dijiste unas palabras que guardo
como un pirata guarda su tesoro en un cofre.

Aún hoy, cuando a veces las necesito,
vuelvo a aquella noche y a aquellas palabras,
y siento como, en alguna parte de mí,
se dibuja una sonrisa.

sábado, 4 de octubre de 2008

Dulce introducción al caos



Ya no queda una piedra en pie
porque el viento lo derribó.
No, no hay esa canción...

Ya no queda nada de ayer
porque el viento se lo llevó.
No, no hay esa canción...