Y la historia se repite.
Los mismos personajes, los mismos papeles.
El mismo escenario, el mismo atrezo, la misma acción. Incluso las mismas voces y las mismas palabras que solo una vez oí y que tantas he reproducido después en mi mente.
Y todo es igual, y todo se repite.
Y solo yo lo recuerdo.
El tiempo barre hacia el olvido más deprisa de lo que pensamos, sin que nos demos cuenta. Y los malos recuerdos son los que más fácilmente se dejan barrer, pues nadie quiere vivir atormentándose. ¿Acaso seguiría habiendo guerras e injusticias si la gente no olvidara? Toda acción tiene su consecuencia, y es cuando se olvida cuando la historia vuelve a repetirse, porque también se olvida esa consecuencia.
Y así, lo limpio y lo barrido dejan hueco a otra historia: otra vez la misma.
Pero esta vez juego con ventaja, pues nadie se ha dado cuenta de que yo ya conozco el final.
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jueves, 4 de diciembre de 2008
viernes, 28 de noviembre de 2008
Capítulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio Cortázar
Rayuela
lunes, 24 de noviembre de 2008
lunes, 10 de noviembre de 2008
Melancolía barata

Noviembre huele a lluvia,
a cafeterías calientes y a monotonía.
Huele a lágrimas, a patios de colegio,
a miedo y a distancia.
Noviembre huele a nuevo y huele a viejo;
noviembre huele a calles húmedas,
a libros, chocolate y catedrales;
huele a museos, a tardes en un banco;
huele a ginebra y besos de tornillo,
huele a recuerdos felices, a infancia,
a cine y a viejos amigos.
Noviembre huele a desamor,
a canciones tristes y castañas quemadas.
Huele a no te vayas,
huele a no me olvides.
Huele a ausencia y soledad.
Huele a ausencia y soledad.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Ni te imaginas

Me persigues con tu triste sonrisa y tu mirada azul.
A veces me abrazas, y entonces nada de esto ha pasado, y todo vuelve a ser como antes.
A veces finjo que no puedo perdonarte, pero las lágrimas acaban empañando mi orgullo.
Otras veces lloramos, hablamos, reímos, nos abrazamos... y recordamos.
Hay días que volvemos a vivir lo vivido, porque el tiempo no ha pasado, y sigue siendo ayer...
Pero todo desaparece en cuanto abro los ojos.
Y otra vez las miradas de reojo, otra vez silencio, otra vez ese estúpido orgullo.
Otra vez indiferencia.
Otra vez indiferencia.
[Ahora que por fin habías salido de mi vida no soy capaz de hacer que salgas de mis sueños.]
sábado, 18 de octubre de 2008
lunes, 6 de octubre de 2008

Posiblemente no lo recuerdes.
Ha pasado mucho tiempo ya.
Ha pasado mucho tiempo ya.
Pero una vez,
justo cuando más lo necesitaba,
me dijiste unas palabras que guardo
como un pirata guarda su tesoro en un cofre.
Aún hoy, cuando a veces las necesito,
vuelvo a aquella noche y a aquellas palabras,
y siento como, en alguna parte de mí,
se dibuja una sonrisa.
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