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miércoles, 3 de marzo de 2010

Llámalo destino


Gracias a Mafalda, a Quino, a su nieto.
Gracias a las Palabras Viscerales y los cuentos de la Alhambra;
a Calamaro, Arjona y Extremoduro;
a la luz natural, a los días de fiesta, a las madrugadas.
Gracias a Martín Fierro, a Lope de Vega, a Cortázar, a Bécquer.
Gracias al carnaval, a los disfraces y las comidas;
gracias a la Maga, a Harry, a Rodrigo,
a Catalina, a Granada, a Ostende, a Bruselas.
Gracias al azar, a la casualidad, o si quieres, llámalo destino.

jueves, 11 de febrero de 2010


Soy vulnerable a tu lado más amable,
soy carcelero de tu lado más grosero,
soy el soldado de tu lado más malvado,
y el arquitecto de tus lados incorrectos.
Soy propietario de tu lado más caliente,
soy dirigente de tu parte más urgente,
soy artesano de tu lado más humano
y el comandante de tu parte de adelante.
Soy inocente de tu lado más culpable
pero el culpable de tu lado más caliente.
Soy el custodio de tus ráfagas de odio
y el comandante de tu parte de adelante.
Perdiendo imagen a tu lado estoy mi vida,
mañana será un nuevo punto de partida.
Soy vagabundo de tu lado más profundo
por un segundo de tu cuerpo doy el mundo.

martes, 3 de noviembre de 2009




Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido...

lunes, 19 de octubre de 2009

Miedo


Miedo de volver a los infiernos,
miedo a que me tengas miedo,
a tenerte que olvidar.

Miedo de quererte sin quererlo,
de encontrarte de repente,
de no verte nunca más.


[Las canciones siempre han expresado cómo me siento mucho mejor que yo misma]

domingo, 11 de octubre de 2009

Con la frente marchita


Sentados en corro merendábamos besos y porros,
y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver "Con la frente marchita" cantaba Gardel.
Y entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías más amor que el del Río de la Plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta,
luego, el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
"Mándame una postal de San Telmo, adiós, ¡cuídate!"
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren...

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
monigotes de miga de pan, caballitos de lata.
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías otro amor que el del Río de la Plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera,
a decirme que existe el olvido, esta noche han venido.
Te sentaba tan bien, esa boina calada al estilo del "Che".
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear,
y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar
y me puse a gritar: "¿Dónde estás?"

Y no volví más a tu puesto del Rastro a comprarte
corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo: "No consigo olvidarte,
ojalá que estuvieras conmigo en el Río de La Plata".

viernes, 9 de octubre de 2009

¿Puede uno enamorarse de lo que no conoce?



jueves, 17 de septiembre de 2009

Post-it


Nota para el futuro: Viviré en Bruselas